Allá vamos. La sombra es larga, rodea el planeta. ¿Está sobre valorado Bob Dylan? Seguramente si. ¿Y qué? ¿Cómo se mide el valor? ¿Cuál es el valor del valor? Solo me interesan las canciones y esas son valor de ley.

Oviedo, Avilés, Gijón. 21, 22 y 28 de mayo de 2015. Hotel Barceló, Toma3, Auditorio Casa de Cultura.

Keep on Bobbin’

Toli Morilla - Dylan64

cartelestudiocerveceria2Entrecot a la pimienta. Costilla de Adán. Secreto ibérico. Sota, caballo, rey.

Todo nos parece fácil cuando ya está hecho. Por lo general, lo que llega en el tiempo que nos toca vivir es el resultado de la suma de las aportaciones de cada persona que elige seguir tal o cuál actividad vital y motora.

Robert Johnson no tenía abuela. Dicen que su talento musical lo compró en un cruce de caminos, así, como quien no quiere la cosa, ¿dónde se sirve?, a cambio de su alma.

Desde 1619, año en que llegó el primer esclavo a la antigua colonia británica de Virginia   hasta el 8 de mayo de 1911 en Greenwood, Misisípi, cuando Julie Dodds da a luz un pequeño bastardo al que llamará Robert Spencer, pasan casi trescientos años. A la edad de veinticinco, entre 1936 y 1937, el mítico bastardo graba sus reconocidas veintinueve canciones en varias tomas y muere, en circunstancias no esclarecidas, un año después. ¿Fin de la película? Afortunadamente no. El archivo estaba creado. Esa colección de blues moderno se convertiría en la biblia, el antiguo testamento o archivo fundacional de lo que hoy conocemos como rock and roll en todas sus variantes.

El Sr. Johnson vivió de acuerdo a la herencia que pueden dejar 40 acres y una mula en un tiempo y lugar en el que el blues no tenía ni buena ni mala prensa. Como otra explosión de la naturaleza creativa, en circunstancias adversas, paseó sus interpretaciones por las clandestinas juke-box y demás garitos niggers, siendo un  catalizador de lo que otros habían creado en situaciones más adversas aún. Nada hacía pensar que aquella música del diablo llena de acordes de sonido estridente pudiera ser el núcleo de la enorme riqueza cultural que a partir de la década de los 50 comenzó a salir del nuevo continente, inundando el planeta y regresando, tras el éxito, para reforzar el PIB de los EEUU; entiéndase esta conclusión crematística radical como una simplificación interesada para dirigir mi razonamiento hacia el lugar que quiero, en un vano intento de comprender el hecho casual, dramático, brillante e imperecedero que significa la corta vida del padre del rock, del roll  y de la madre que lo parió. Si este fue el pacto con el diablo que hizo, Robert nadie debería juzgarlo, todos hemos salido beneficiados, todos somos cómplices conscientes y agradecidos por su pecado.

Todo esto viene a cuento del concierto del próximo jueves en el Estudio Cervecería, para el que estoy preparando un repertorio teñido de sonoridades blues. De R. Johnson a Buffalo Springfield, The Animals y Bob Dylan o Leonard Cohen, aderezado por algún folk-blues instrumental e incluso algunos éxitos del rock en castellano tamizados por este tipo de sonoridades demoníacas. Esta es la propuesta. Sudor blanco en carne azul de blues.

puerta de embarqueUna canción “buena” posee esa capacidad para adaptarse a los tiempos y situaciones cambiantes y a ser re-interpretada de forma variopinta según quien se atreva a darle un nuevo sentido, ya sea musical, literario o ambos. “You belong to me” es una buena canción. Como ejemplo puedes escuchar estas cuatro versiones: The DupreesDean MartinPatti PageJason Wade.

Existen otras adaptaciones tan buenas o interesantes cantadas por Jo Sttaford, Bob Dylan, Bing Crosby o Sue Thompson cantante que grabó la primera versión editada de esta canción, sin embargo, parece ser que la versión posterior de Patti Page fue la que alcanzó un puesto significativo en la Billboard en 1952.

Chilton Price había escrito la canción en su totalidad como “Hurry Home to Me” la petición de una mujer estadounidense a un amor que sirve en el extranjero en la Segunda Guerra Mundial. King y Stewart se ajustaron ligeramente a la composición musical y lírica para cambiar el enfoque de un fondo de guerra “en una especie de canción universal sobre amantes separados” y cambiar el título a “You Belong to Me”, a cambio de su trabajo en la promoción, firmando el título junto a  Price, que anteriormente había tenido éxito con otro hit que había escrito, “Slow Poke”, en virtud de un acuerdo similar con los dos hombres.

La lectura que hago en mi versión es la de alguien que sabe que ha perdido a su amante y que cita los lugares que se supone está visitando en un viaje o huída del descalabro, recordando como un lamento la pérdida: “…Cruza el Mar de Plata en un avión, mira la selva en pleno corazón pero recuerda antes de volver que tú eras para mi…”. Acompañando la canción puedes leer el relato “Nada es sólido“, capítulo 6  de las aventuras de Mauro Aladro. No me pregunten más por ahora.