Damnatio Memoriae
Hay algo en esta vida que no caduca: El Nombre, a no ser que se aplique aquella figura jurídica romana llamada “Damnatio Memoriae”
Según me cuentan los amigos, entre ellos Ánxel Nava, que acaba de hacer una instalación con este título, se aplicaba esta condena en diferentes casos y consistía en borrar el nombre del condenado de cualquier lugar en el que figurara, incluyendo su tumba, permaneciendo sus obras pero jamás su nombre.
Algo así pasó estos días con “Nueche…nel Hotel Madrid”.
No se puede clasificar el asunto como una “Damnatio memoriae” primero porque ya no existe tal figura y porque desde luego mi nombre no ha sido borrado de la memoria total.
Lo que ocurre es que habiendo preparado un espectáculo único, expresamente pensado para el lugar y las fechas ya comentadas, ningún medio de comunicación fue capaz de transmitir con claridad lo que habíamos hecho allí.
Parece ser que en el caso de El Comercio, la culpa fue de Pablo.
Por otra “fatalidad” ese mismo día y casi a la misma hora, Pablo Milanés actuaba también en Gijón y parece ser que el reportero tenía que cubrir los dos eventos, algo que al fin se hizo imposible. Llamémoslo por su nombre, absoluta falta de interés, ignorancia supina de los acontecimientos.
Nunca antes en la historia de esta ciudad se había utilizado como elemento escenográfico el mayor edificio de la plaza del ayuntamiento, nunca en la historia de la literatura asturiana se habian leido los versos de los mejores autores con esa magnitud, nunca en la historia de las fiestas de Gijón se había programado un espectáculo musical y literario en asturiano…todos los eventos grandes y pequeños tienen su hueco en la información estival…el nuestro no lo tuvo.
El día anterior en el mismo escenario actuaron lo que queda de los Yardbirds, el día anterior página entera, al día siguiente dos páginas y eso que ni Jeff Beck ni Eric Clapton estaban sobre el escenario.
Nunca habiamos tocado en las fiestas de Gijón…eso que parecía un logro, eso que tanto costó, eso que se fue gestando lentamente, que incluso parecía un signo de cambio, se tornó golpe bajo, una batalla ganada que la historia jamás contará.
Hubiera preferido la existencia de un enemigo, de una mano oscura, antes que ser ignorado, ninguneado.
Así son las cosas, vales más si eres una “medio estrella caduca” del rock británico de hace casi cuarenta años.
La realidad no tiene muchos adeptos.