Times they aren’t changin’

Estoy en un momento creativo especial, si llevar adelante “Nueche d’insomniu” es complicado y dificil por los costes de producción, la propuesta en sí que es arriegada donde las halla, y un sin fín de consideraciones, podemos decir, externas, no contento con esto y a punto de terminar el disco que ya comenté en anteriores post, sueño todos los días con el siguiente disco de canciones nuevas.
Ya tengo una buena colección y hay de todo, poesía, en asturiano y en castellano, adptaciones, versiones, letras mias también bilingues, una mezcla que define a la perfección el momento que desde que volví a asturias estoy viviendo.
Después de ejercer de leyenda urbana, ahora ejerzo de leyenda de la música, de artista maldito en una tierra donde, aun no se porqué, algunos no conciben que los artistas viajen en autobús, caminen por la calle como todo dios, tomen cañas, cafés y se vistan como les sale de ahí. Ahí va porqué digo esto:
El otro día me asaltaron con una pregunta: ¿Que vas de artista?
No, soy artista, contesté.

Llevo año y medio, trabajando sin descanso con el proyecto “Nueche…” las campañas de comunicación han sido exhaustivas, la imagen currada y clara, y no se porqué uno de los comentarios que se repitió del último evento fué:
Joder, ¡no pensaba yo que era tan potente!
Con todo lo positivo que es el comentario, a mi me dió que pensar.
Es tan dificil conseguir que el público confie en la capacidad de los artistas, en este caso los asturianos, para construir obras ineteresantes y novedosas.
Otra frase de estos tiempos:
Un aspirante a concurso de cantantes, “…bueno yo vengo aquí a ver si tengo suerte y dejo de trabajar…”
Pues así están las cosas, yo sin más, me encuentro todos los días cuatro o cinco canciones debajo de la alfombra…y los discos, para algunos, aún vienen de París.
Voilá.

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