La anchoa se va

No quedan anchoas.
Se cansaron las anchoas de esperar cada año como idiotas a que llegaran los pescadores y se las llevaran a millones sin decir ni esta boca es mía, por a quello de “por la boca muere el pez”.
Se dijeron así mismas : ¡Ya está bien! Nos vamos.
Hartas de que siempre las comieran los mismos, decidieron que por la boca no muere ningún pez, que más mata la boca del hombre que peces y panes transforma a su imagen y semejanza y que no reparte llevandose la mejor parte, es decir, todo.
Parece mentira que seamos tan cretinos para no darnos cuenta, y poner manos a la obra, que algo está fallando, bueno, que el sistema ya era fallido y que en vez de bajarnos de la burra quisieron arreglarlo creando la gran mentira del desarrollo sostenible y el estado del bien estar.
Estar estamos bien, claro, a costa de los demás, desarrollar, nos desarrollamos bien, claro que para todos a este ritmo, no hay.
Si la perversión fue que las clases dominantes se perpetuaran sin control, el colmo fue, cuando al ver peligrar su integridad, decidieron hacernos creer que todos podíamos ser ricos, si, si, como suena.
No se, de todas , todas, la riqueza del mundo se está perdiendo, no deberíamos seguir devorandolo todo sin control y lo más importante: Educar para valorar cada fruta que llega a nuestras manos.
La anchoa se va, se irá para Barranquilla?, se va, se va… y yo también.
En fín.

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