La evolución de las especies II

Viene de la página anterior:… los animales fuertes se reunen en el bosque, tienen problemas…

Esta capacidad ilimitada de almacenamiento se convirtió en una herramienta que proporcionaba una mejor posición social y una vida infinitamente más cómoda; ya no había que salir a cazar cuando apretara el hambre.
¡Hum! Mira, por ahí va George el zorro, tiene un montón de kilos en su guarida, ¡ay! suspiraban dos lirones al ver pasar a aquel zorro tan apuesto, ¡quien fuera zorro!
Como era lógico los débiles comenzaron a desear ocupar otro lugar en el bosque cansados de salir a cazar y encontrar las migajas de los festines de la depredación que dejaba el G-5, que así es como se habían autodenominado los depredadores superiores.
Y también empezaban a desear ser admirados cuando pasearan entre los robles y castaños y poder almacenar al menos, unos pocos kilos de alimento congelado.
El oso comentó en la reunión, que dos herrerillos capuchinos le habían atacado, con tanta fuerza y saña que consiguieron derribarlo. ¡Ooooh! Si no miden más de diez o doce centímetros, comento asustado el tejón, ¡que pasaría si me atacaran a mí!
Oh, no, no, no esto no puede ser, debemos de hacer algo inmediatamente, nuestro prestigio está en juego, dijo el tejón ¿donde quedará nuestra clase? dijo el lobo. La comadreja pidió la palabra: ¿Y si les hacemos creer que pueden ser como nosotros? ¿Qué quieres decir? preguntó el oso.
Continuará…

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