Aterrizando
Ayer a las 19:00 llegué a suelo asturiano.
Poco a poco, tendré que ir tomando tierra y podré contar cosas vividas en Palestina.
De momento si alguien quiere ver alguna cosa mi amigo y compañero de viaje y ademas vecino de este hostal Ángel Petisme ya tiene colgadas bastantes cosas en su blog, lo teneís aqui arriba a la izquierda, click!!
Hoy tengo que actualizar todo, todo el asunto de los conciertos y el espectáculo”Nueche d’insomniu” el trabajo amontonado, que bien!
Esto no es nada, los palestinos tienen que pasar un control militar severisimo que incluso les puede costar la vida para ir a trabajar o a estudiar o para ver a su tio o sus primos.
…no puedo seguir hay microfonos ocultos y tengo que seguir con la oficina…
podeis leer una carta interesante desde Jerusalem más abajo, en “seguir leyendo…”
RELATIVA CALMA
Extraido de la web de Ángel Petisme
Carlos Sánchez Pardo, representante de Solidaridad Internacional en Jerusalén, le ha enviado este texto a Magda Bandera para ser publicado en su bitácora. Magda presentará mi libro en Barcelona en una fecha aún por cerrar. Ofrece un testimonio directo ya que Carlos vive allí desde hace meses:
CARRETERAS VACÍAS
“Viajando por los territorios ocupados de Cisjordania, lo primero que se observa es que las carreteras están practicamente vacías, apenas hay tráfico, los pocos vehículos que se ven son patrullas y transportes militares y los omnipresentes colonos en sus flamantes vehículos. Los pocos vehículos palestinos que se ven son taxis o ambulancias.
Al mismo tiempo, podemos ver todos los accesos a los pueblos y aldeas palestinas cerrados por montones de tierra, zanjas, piedras o bloques de cemento, haciendo casi imposible la comunicación y el trafico de bienes y personas entre las diversas poblaciones palestinas. En los accesos a las grandes ciudades los inefables “checkpoints” (controles del ejercito israelí), con gran despliegue de personal y armamento militar, donde los palestinos están sometidos a humillaciones continuas y gratuitas, así como los controles volantes que te pueden sorprender en cualquier momento y lugar de los caminos y carreteras.
Sin embargo, los accesos a los asentamientos de los colonos están protegidos por el ejercito israelí y ellos sí pueden circular libremente en los territorios ocupados, escenificando así a la perfección el autentico y clásico significado de un régimen de ocupación militar: los nativos ven todas sus libertades reprimidas y los colonizadores se mueven a sus anchas.
Naturalmente, la primera consecuencia clara y evidente de este estado de cosas es el estrangulamiento total de la economía: quieren rendirlos por hambre, así de simple.
Pero a ello hay que añadir los continuos y arbitrarios toques de queda en todas las ciudades y poblaciones, lo cual significa que toda la población tiene que estar encerrada en casa hasta nueva orden y esa orden puede tardar días y días en llegar, y mientras tanto esas familias (normalmente bastante numerosas, con una media de 5-6 hijos) no pueden poner un pie fuera de sus casas y todos los negocios permanecen cerrados, las calles están vacías, solo circulan las patrullas del ejército israelí a bordo de sus blindados, sus tanques y sus vehículos fuertemente armados. Entrar en una ciudad en toque de queda es algo realmente impresionante, el silencio absoluto, las miradas furtivas detrás de los cristales, la ciudad muerta, sin vida, la gente amedrentada y agazapada en sus casas, a merced de los soldados invasores… y un detalle: al ejército israelí le encanta aplastar los vehículos aparcados en las calles con sus tanques, los dejan planchados…
Los medios de comunicación hablan actualmente de una “relativa calma” en los territorios ocupados en los últimos 2 meses, lo cual hay que traducirlo por “ausencia de atentados suicidas” en el lenguaje de esos medios de comunicación, pues lo que hay que decir, y casi nadie dice, es que durante esa “relativa calma” el ejército israelí asesinó a 95 palestinos, la mayoria civiles y entre ellos varios niños, continuaron con su política de arrestos masivos e indiscriminados, la expropiación de tierras (especialmente en las áreas donde el gobierno israelí esta construyendo el muro de separación entre Cisjordania e Israel, anexionándose “de facto” más y más territorio palestino), el aumento de los asentamientos de colonos, destrucción de cultivos, demoliciones de casas de “terroristas o sospechosos de” y (por cada casa de un “terrorista” quedan afectadas 5 o 6 casas de media, a veces destruyen edificios enteros, y sin darles tiempo a que retiren sus pertenencias), destrucción de infraestructuras (especialmente agua, electricidad y comunicaciones), niveles de desempleo del 70% en Gaza y del 50% en Cisjordania, dificultades y a veces imposibilidad en el acceso a los hospitales, expulsión de periodistas extranjeros que dan informaciones “tendenciosas” pro-palestinas (en opinión del gobierno israelí, claro), continuas dificultades en el desarrollo del trabajo de las organizaciones humanitarias…
Según un informe del mes de Septiembre del año pasado de USAID, el nivel de vida en algunas zonas de los territorios ocupados (especialmente en Gaza) esta llegando a niveles africanos, y evidentemente, toda la ayuda humanitaria proporcionada por las organizaciones internacionales es incapaz de paliar siquiera minimamente las necesidades de la población palestina.
Paralelamente, en estos 3 años de “Intifada”, el nivel de vida de la población israelí (equiparable al español) decayó un 6% solamente. Las diferencias, por tanto, son evidentes.
El gobierno y los medios de comunicación israelíes siguen pregonando a los cuatro vientos que Israel es la única democracia y el único estado de derecho de Oriente Medio, y si bien es cierto que no hay un solo país árabe que no esté dirigido por reyezuelos, dictadores más o menos iluminados y autócratas de diverso pelaje, también hay que denunciar alto y claro que la tan cacareada “democracia” israelí es la única en el mundo que tiene legalizada la tortura (bajo el eufemismo de “presión física moderada”), ejerce un régimen de ocupación militar contra un pueblo indefenso sometiéndolo a toda clase de privaciones y humillaciones, practica los “asesinatos selectivos” con total impunidad (y de “selectivos” nada, siempre asesinan a gente inocente), encarcelan a los detenidos durante períodos de 6 meses sin cargos ni juicio, prorrogables hasta 3 años bajo el epígrafe de “prisión administrativa”, violan sistemáticamente todas las resoluciones de la ONU e ignoran ostentosamente (en el sentido literal de la palabra) las implicaciones de la Cuarta Convención de Ginebra, practican el terrorismo de Estado impunemente desde hace muchos años, de hecho son los maestros en todo el mundo, y además se permiten el lujo de intentar expulsar por la fuerza al presidente de la Autoridad Palestina, el único dirigente árabe que fue elegido democráticamente en unas elecciones vigiladas por observadores internacionales.
Quiero finalizar citando unas palabras que me dijo el año pasado el alcalde de Nablus en una entrevista que tuve con el: “Nosotros no necesitamos alimentos ni medicinas, solo necesitamos el fin de la ocupación, tener nuestro propio estado, sin libertad vigilada, y entonces nosotros las conseguiremos con nuestros propios recursos”.
Jerusalén, 18 de Diciembre de 2.003