Los pasos sin sentido

Hacía diez minutos que esperaba el autobus, el numero 21 que prometía llevarle a la Calle Fernández Parajón nº 27.
Miraba el reloj con impaciencia cuando se volvió para ver el mapa de las lineas que suele haber en cada parada, pensando que la empresa de transporte podía haber hacho algún cambio en los numeros o trayectos y por eso tardaba tanto aquel maldito autobus.

Sintió a sus espaldas el ruido ronco de un motor que asoció inmediatamente con su viaje, se dio la vuelta y el temor giró con él, efectivamente vió como el nº 21 se alejaba sin haber hecho la parada establecida, porque nadie había levantado la mano haciendo una señal.
-¡Mierda! así no llego nunca-

Optó por coger un taxi y se lanzó al abismo de la acera corriendo el riesgo de que algún coche le afilara la punta de los zapatos, se contuvo, miro hacia las puntas sobresalientes y se retiró un poco sin dejar de mirar hacia la lejania de la calle buscando una luz verde.
Habia pasado media hora, ningún taxi, ninguna luz verde, ningún autobus volvió a pasar, miró de nuevo el reloj pero la hora que marcaba era la misma que había visto cuando el 21 pasó de largo.
-”Mierda, ahora se me estropea el reloj”-

Decidió ir caminando, conocía muy bien el trayecto, lo habia hecho cientos de veces para ir al trabajo y volver despues a casa, sabía que había una buena tirada y se conformó pensando que de una u otra forma llegaría.
Continuará…

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