A veces las batallas parecen no tener sentido algúno, es tal el caso de los que mueren con las botas puestas de un lado o de los que mueren arrodillados de otro lado, el caso es que las batallas perdidas pasarán a la historia como autenticos fracasos de un lado o como hitos de los mártires que dejaron su vida en la cruenta lucha.
Hoy todavía quedan millones de mártires como también millones de ganadores de batallas, lo malo es que nadie se pone de acuerdo para que de una vez por todas una especie de ética moral que a todos atañe ponga a cada uno en su sitio.
Las razones para la lucha son a veces oscuras y otras relumbran como diamantes de razón. Los motivos aducidos para la conquista son cada vez más abstractos, ya no se quiere convertir al salvaje o al diferente a una creecia religiosa monoteísta para salvar su vida ¡oh pobre ignorante! como en las conquistas americanas, ahora se quiere convertir a los “salvajes” a la practica y creencia de unas prioridades, a la habituación y asimilación de unas costumbres basadas en la pura mercantilidad occidental del tanto tienes, tanto vales ¡oh pobre ignorante!
Nada tiene que ver con el desarrollo de uno mismo, con toma el mundo y haz de él tu sueño, con conocete a tí mismo y desarrollate.
Parece haber una extraña contradicción entre la libertad y la justicia.
Yo soy libre para enriquecerme de forma legal, con esfuerzo o sin él, pero ¿es justo acaparar riquezas en un mundo que no está bién repartido?, en donde lo aleatorio del destino te hace nacer, rico, pobre, listo, tonto, guapo, feo, hábil, inutil, inteligente, nefasto, cobarde, valiente, negro, blanco, palestino, israelí, hutu, tutsi, sexy, gordo, sigo?
Bueno, alguien dijo, creyendo que decía algo importante, que los válidos en este planeta son los fanáticos porque aunque estén equivocados caminan firmemente hacia un lugar concreto. Yo diría que si, que como los bueyes con parches en los ojos cuando aún servian para labrar los campos.
Quizá la victoria sobre ésta perdida batalla sea que hoy al menos la gente puede hablar claramente en las calles y en los medios para expresar su indignación por las actitudes de los dirigentes de este complicado planeta de animales a la deriva.
Si, se puede opinar, poco más. Aunque como las batallas que se pierden, las listas negras ¡haberlas haylas!
Salud querid@s desconocid@s