Revival (especial verano)
El revival de hoy se llama: ¿Unos canapés?
Él se imaginaba la felicidad como si fuera una pastilla de mantequilla industrial. Un buen trozo donde el cuchillo se hundía como una piedra soltada sobre arenas movedizas, lentamente, cortando la felicidad.
“Extiéndela bien”- le decía el jefe de cocina, mientras él preparaba los canapés -”son tiempos de crisis y hemos de ahorrar”
De cada viruta de mantequilla que tomaba con la punta del cuchillo guardaba la cuarta parte en un pequeño “tuperware” que tenía escondido bajo la mesa. Seguro de que algún día, cuando ya no estuviera allí y no hubiera pastillas industriales, necesitaría esa materia grasa, todos los días cuando se hacían los canapés sisaba esas pequeñas cantidades que luego llevaba a su casa almacenándolas en la nevera.
Pasó el tiempo deslizándose como un caracol sobre la felicidad o la mantequilla, que más da. Entonces las arenas movedizas se convirtieron en lentejas y se le ocurrió imaginar que placer tan enorme seria sumergirse en una piscina llena de felicidad. Por eso comenzó a llevarse una pequeña bolsa con lentejas del restaurante cada vez que le tocaba preparar el menú del día, donde de primero, siempre había caracoles.
Descubrió tiempo después limpiando una lechuga, cuando un caracol tropezó con unas lentejas que se atravesaron sobre la mantequilla, que necesitaba más felicidad en su nevera y se lanzó a la búsqueda de la ensalada de queso fresco con tomate y orégano.
Ahora era más difícil llevarse las cantidades necesarias y adecuadas para mantener el equilibrio, por lo que enseguida se dedicó a las carnes rojas en pequeños trocitos.
Viendo que aun congeladas no duraban lo que él deseaba, optó por almacenar pescado ultra congelado en alta mar con garantía indefinida, incluso en caso de accidente por resbalón en la piscina.
En el verano del 78, cuando entró en vigor una ley prohibiendo almacenar felicidad en los domicilios particulares, se vio obligado a esconder la nevera en el sótano y de vez cuando bajaba a ver lo que había ido almacenando durante todo ese tiempo y poco a poco comenzó a imaginar que la felicidad era como flotar en una piscina dentro de un cubo lleno de basura.
¡Camarero!, ¿Tienen canapés? y un martini…
Julio 3rd, 2003 at 9:11 pm
… y otro para mí.
Julio 4th, 2003 at 1:39 pm
De momento hay pocos clientes como se puede ver, poco ambiente para los canapés pero el martini se sirve de todas formas.Salud.
Querid@s desconocid@s este domingo por la mañana veniros a tomar el marttini virtual a esta pagina. Invita la casa.